El nervio vago suele reducirse a un tema de conversación sobre bienestar. En realidad, es un sistema regulador bidireccional que integra la función del tronco encefálico, la intercepción, el equilibrio autonómico, la señalización inmunitaria y la regulación de los órganos. Aproximadamente el 80 % de sus fibras son aferentes, transportando información del cuerpo al cerebro. Esto replantea la jerarquía: el cerebro no dirige la regulación.
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